2015-07-15

CONSEJOS PARA CONSERVAR Y SERVIR EL VINO

Florencia González, sommelier, nos brinda diferentes tips para mantener un vino en óptimas condiciones.

CONSEJOS

Una pregunta recurrente que me hacen en la bodega donde trabajo cuando realizo tours es: ¿cómo hago para que el vino se aproveche al máximo y asegurarme que esté en óptimas condiciones para su consumo?

A partir de esa duda, es que surgió la idea de esta nota, con el propósito de detallar algunos consejos para conservar y servir el vino, y que este se luzca en todos los aspectos. Aquí van algunos:

Temperatura:

Es muy importante, tanto en su estiba en bodega/vinoteca como en casa que la temperatura no sea mayor a 20-25°C, ya que adultera el vino haciendo que su evolución se acelere y lo arruina. Al abrirlo, tenemos que estar pendientes para que la temperatura no se vaya a los extremos: ni muy fría (“anula” muchos aromas y le suma astringencia en boca en tintos) ni muy caliente (se siente el alcohol y molesta en boca, no invita a seguir bebiéndolo). Lo ideal es: blancos entre 7-10°C y tintos entre 16-18°C. Esto echa por tierra la antigua creencia de que hay que servir los vinos a “temperatura ambiente”, mucho menos en verano.

Humedad:

Siempre ha sido objeto de discusión, ya que se cree generalmente, que menos humedad es mejor. La realidad es otra: la humedad alta evita que el corcho se seque y minimiza la evaporación. Lo ideal es entre un 70 y 80 %, para que los corchos conserven la elasticidad y no se corran riesgos de derrame, filtración de oxigeno o formación de hongos. Esto en casa a veces es difícil de generar si no tenemos la posibilidad de comprar una cava, pero aunque no lo crean, poner los vinos bajo la cama o en el armario, sirve como sustituto.

Ventilación:

Un lugar con buena corriente de aire evita la proliferación de hongos y olores nocivos para el vino. Basta con tener un espacio donde de vez en cuando pase un poco de aire.

Olores:

No guardes una botella junto a otros productos que emanen olores, porque los aromas del ambiente no tardan en penetrar los corchos y contaminar el vino.

Vibraciones:

El lugar debe estar libre de movimientos o que éstos sean mínimos. Las botellas deben descansar durante la estiba, sólo hay que moverlas el día del descorche. Es esta una de las razones por las que decimos que el vino “duerme” hasta que decidimos que es momento de abrirlo.

Luminosidad:

El exceso de luz afecta al vino; lo mejor para guardarlo es un lugar oscuro. Otra opción, que es ampliamente utilizada en bodegas o wine bar, es colocar luces que no irradien calor, denominadas luces incandescentes. Como último recurso, quizás el más “casero”, es guardar nuestras botellas preciadas en cajas o envueltas en paños.

¿Acostadas o paradas?

Las botellas deben disponerse en forma horizontal, para que el vino esté en contacto con el corcho y se mantenga húmedo. Si las dejamos de pie, el corcho puede secarse y perder flexibilidad, lo que se traduce en una filtración de oxígeno entre el tapón y el vidrio

El lugar prohibido:

Los diseñadores de muebles para cocina suelen ocupar cualquier espacio libre con una mini cava. Sin dudas, se trata de un recurso cómodo pero poco práctico. La cocina es el ambiente que sufre mayor variación de temperatura (encender el horno en verano puede cocinar todos los vinos). Además, es un espacio donde abundan los aromas, muchas veces agradables y otras no tanto.

Fuente:Florencia González, florencia.sommelier@gmail.com