2016-02-03

9 comidas para acompañar un espumante

Las burbujas son delicadas a la hora de la mesa, en la siguiente nota te recomendamos nueve maridajes que nunca fallan.

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1. Quesos: Sea con espumantes jóvenes, frutales e intensos o con vinos delicados y evolucionados, hay un rango de quesos que no fallan nunca. Son los blandos y semiduros, como patearás, Gouda y Gruyere, o los más cancheros brie, mozzarela de búfala y quesos cremas en general.

2. Frutas secas: De avellanas a almendras, de damascos turcos a higos, brevas y pistachos, todos combinan bien con los espumantes.

3. Fiambres: Una buena lámina de jamón crudo, bresaola o lomito de cerdo, le viene como anillo al dedo a los espumantes. Si en cambio usas un jamón muy salado, por ejemplo, echas a perder todo el equilibrio. Un consejo: servirlos con pan fresco o tostadas de pan negro.

4. Pescados: Un pescado de río, como el pacú o el dorado, pueden convertir a una comida con espumantes en una mala réplica de un tren fantasma. Ahora, con una corvina, un lenguado o unas trillas es un viaje en primera clase. Nada de prepáralos con salsas pesadas.

5. Sushi: Pocas comidas van tan bien con todo tipo de espumantes como el sushi. La ligera gratitud del salmón, el atún o el lenguado encuentran en la acidez de los espumantes un contrapunto preciso.

6. Pechugas: Es común escuchar que las aves combinan perfectamente con los espumantes. Pero cuidado, una pata de pavo o una codorniz grillada pueden arruinar esa combinación. Para un buen maridaje, recurrir siempre a las pechugas.

7. No a las carnes rojas, aunque hay excepciones de lujo: Una de ellas es el carpaccio. Si comés un carpaccio de lomo con alcaparras con un hilo de oliva, te vas a dar cuenta que hay reglas de oro que conviene romper.

8. Ensaladas: Rúcula y radicheta y sus combinaciones con parmesano, portobelos, de paltas y tomates cherries. Todo, condimentado con oliva y unas gotas de aceto.

9. Postres helados, cremas y bombones: La verdad es que acá no hay nada que agregar, a menos que seas un recién llegado de un planeta extraño. ¿Quién dudaría de un buen helado de dulce de leche, o de una cheescake a la hora del espumante? En materia dulce, la cosa siempre es más amable.

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